lunes, 31 de julio de 2017

Incremento del uso de medicamentos opioides

La prescripción de medicamentos opioides es preocupante en Estados Unidos, tanto así, que un reciente informe del CDC (Centers for Disease Control and Prevention) recoge un análisis de los opioides prescritos en ese país. Su uso alcanzó el máximo en 2010 y luego disminuyó cada año hasta 2015. A pesar de las reducciones de algunas regiones, la cantidad de opioides prescritos sigue siendo aproximadamente tres veces mayor que en 1999.  Este incremento de las prescripciones fue en paralelo con muertes e ingresos por sobredosis por opiáceos.
El aumento se debió principalmente a un incremento en el uso de opioides para tratar el dolor crónico no canceroso. Hasta entonces, los opioides se habían reservado principalmente para el dolor agudo severo, el dolor posquirúrgico y los cuidados paliativos. Este cambio en la práctica de la prescripción aumentó la cantidad de opioides prescritos, básicamente por tres razones: el uso para el dolor no crónico aumentó el número de recetas; el uso para tratar las enfermedades crónicas aumentó la duración media del tratamiento y, en tercer lugar, porque las dosis medias de prescripción de opioides tienden a ser más altas para los pacientes que reciben opioides durante largos períodos de tiempo.
De 2006 a 2015, la duración media de las prescripciones de opioides aumentó en un tercio (de 13,3 a 17,7 días). Los nuevos datos sugieren que un menor número de pacientes inicia el uso de opioides recetados, mientras que los pacientes que ya toman opioides pueden estar utilizándolos a largo plazo. Tomar opioides durante períodos más largos aumenta el riesgo de trastorno por uso de opioides, sobredosis y muerte.  Según un estudio basado en datos administrativos de 2000 a 2005, los pacientes con dolor crónico no relacionado con cáncer que tomaron opioides durante más de 90 días, incluso a dosis bajas, tuvieron mayor probabilidad de desarrollar trastorno por uso de opioides en comparación con aquellos que no recibieron opioides (OR=14.92; IC95% 10.38-21.46).
Entre las conclusiones del informe, se señala que los médicos deberían sopesar cuidadosamente los beneficios y riesgos al prescribir opioides fuera de los cuidados paliativos, seguir recomendaciones basadas en evidencia como la Guía del CDC para Prescribir Opiáceos para Dolor Crónico, y considerar la terapia no opioide para el tratamiento del dolor crónico; que los cambios en la prescripción de opioides pueden salvar vidas; y que los resultados de este informe demuestran que son posibles cambios sustanciales.
Se ha propuesto utilizar como medida de consumo de opioides, la dosis equivalente en morfina (MME), ya que la interpretación de las DHD en dolor crónico no canceroso puede ser limitada.  Con esta limitación y salvando las diferencias (EEUU tiene un consumo más elevado en DHD) el consumo de opioides está aumentando y el problema podría extenderse.
Los datos publicados en España también indican un incremento importante del consumo de opioides, con un incremento del 83.59% en el periodo 2008 a 2015, y no se observa un punto de inflexión.
En Castilla y León el consumo de opioides presenta un comportamiento similar al global de España y al de otras comunidades (Navarra, País Vasco, Cataluña).
El uso de opioides en la Comunidad Valenciana (CV), también ha sido motivo de análisis y revisión. El fentanilo y el tapentadol fueron los opioides que más incrementaron el consumo en el periodo 2008-2014. Entre los fentanilos, los de liberación rápida incrementaron su uso un 352%. Además, el 51.3% de ellos estaba siendo utilizado para indicaciones no aprobadas en ficha técnica.


Fuente del texto e imagen: http://www.hemosleido.es/


martes, 4 de julio de 2017

Nos hemos leído el diccionario y te traemos estas 471 palabras



Nadie del equipo de Verne tenía entre su lista de próximas lecturas la vigesimotercera edición del Diccionario de la Lengua Española. No es el típico libro que sacar a pasear y llevarte de compañía en el transporte público. En el metro y el bus los viajeros nos miraban raro cuando nos veían leer hojas fotocopiadas del diccionario.
Imagen tomada de Internet

En el marco de la conmemoración del cuarto centenario de la muerte de Miguel de Cervantes, decidimos leernos el diccionario en busca de palabras curiosas y llamativas, algunas casi desconocidas y todas ellas dignas de rescatarse en una conversación. Ese pequeño homenaje al Año Cervantes se compone de 26 artículos, uno por cada una de las letras del alfabeto español, a excepción de la W y la X, que compartieron texto.

Nos lo hemos leído entero: de la “a”, la primera entrada del diccionario, hasta la última, que es "zuzón". Sólo la letra A ocupa 255 páginas: hasta el bigardo más imponente parece un arrancapinos al lado de tanta palabra.

Eso sí, nos dividimos la tarea entre todo el equipo, para asumirla así sin jindama ninguna. Para seleccionar las palabras de cada artículo, primero subrayamos las que más nos llamaban la atención. A partir de esa primera lista, votamos entre todos las que finalmente llegaron a los artículos. No hay mucha ciencia, pero sí mucha democracia en este proceso.

Jaime Rubio Hancock se ocupó de coordinar todo el proceso en el que hemos aprendido 471 palabras, ilustradas con el magnífico trabajo de Luis Demano. En la serie, un trabajo en equipo, también han participado los periodistas de VerneMari Luz Peinado, Héctor Llanos Martínez, Gloria Rodríguez-Pina, Anabel Bueno, Pablo Cantó, Álvaro Llorca y María Sánchez. A nuestro subdirector Bernardo Marín, también un amante de las palabras curiosas, le entraron tantas ganas de leerse el diccionario que se pidió la letra Q.

Llegamos a la última entrega sin ofendículos destacables. Acabar la serie nos dejó un poco cacoquimios. “Ha estado bien, pero hay que admitir que el libro tiene pocos personajes, una trama difusa y un final previsible”, escribimos entonces. Eso sí, prometemos que el contenido de este ebook es suficiente para quedarte zurumbático.
 
Aquí te puedes descargar este libro:
 
En epub.
Fuente: Verne