miércoles, 2 de marzo de 2016

Guerra de precios: ¿Cuánto cuesta fabricar un medicamento?

¿Cuánto cuesta fabricar un medicamento? Esta pregunta es casi imposible de responder. Depende a quién se pregunte y qué conceptos sume para el cálculo, la cifra puede tener más o menos ceros. A falta de una sola respuesta que acierte con el precio justo, en las últimas horas nos llegan dos. La farmacéutica Pfizer ha lanzado una campaña publicitaria en Londres en la que asegura que "desarrollar un medicamento" le cuesta 1.300 millones de euros.


Campaña de Pfizer (traducida al castellano) y la contracampaña de Médicos sin Fronteras en un montaje elaborado por la ONG.
"Nuestros científicos invierten años de sus vidas para descubrir y desarrollar los fármacos que podrían salvar la tuya algún día". La respuesta no se ha hecho esperar. Médicos sin Fronteras (MSF) ha aligerado mucho el dato aportado por la empresa usando las mismas imágenes publicitarias, pero con otro mensaje: "Según nuestra experiencia, cuesta tan solo 150 millones de euros. Las farmacéuticas dicen que sus medicamentos son caros porque gastan mucho en investigación y desarrollo. Esto sencillamente, no es verdad".

Campaña y contra campaña

En un comunicado, la ONG critica que la empresa ha instalado su publicidad en la estación de metro londinense de Westminster con la intención, siempre según MSF, de "influir sobre los miembros del Parlamento británico y en la opinión pública en general". Manica Balasegaram, director de la Campaña de Acceso a medicamentos esenciales de la organización refuta así los datos de la empresa: "Pfizer está tratando de confundir y engañar tanto a los ciudadanos de Londres como a los parlamentarios con lo que ellos mismos denominan hechos necesarios para elaborar un medicamento. Todos sabemos que investigar y desarrollar un fármaco no cuesta 1.000 millones de libras. Incluso Andrew Witty consejero delegado de la multinacional GlaxoSmithKline (GSK) afirmó que este supuesto hecho era 'uno de los grandes mitos de la industria farmacéutica’ ¿Por qué Pfizer no es honesta con la sociedad?".

Las afirmaciones de Pfizer no son ni mucho menos nuevas. Basta consultar su página web para encontrar informes y folletos que ya subrayaban ese dato. En un documento de 2011 titulado Nuestro trabajo... descubrir medicamentos se puede leer: "Desarrollar medicamentos efectivos y seguros, que traten o prevengan enfermedades, es un proceso extremadamente complejo y que requiere mucho tiempo e inversión. De hecho, se pueden identificar hasta 10.000 compuestos como posibles tratamientos y sólo uno de ellos llegará a convertirse en un medicamento autorizado. De media, este proceso puede durar 12 años y costar más de 1.000 millones de dólares". 

"En su publicidad afirman que gastan 1.000 millones de libras en la I + D de un medicamento, pero no explican cómo han llegado a esa cifra", critica Balasegaram. "La realidad es que son los contribuyentes quienes pagan la mayor parte de la factura; la parte sustancial de la I + D recae en el trabajo arduo de universidades y laboratorios sufragados por fondos públicos que son quienes, objetivamente, descubren los compuestos que se convierten en medicamentos superventas", abunda el director de la Campaña de Acceso a medicamentos esenciales de MSF.

Fuente: elpais.com

martes, 1 de marzo de 2016

Los expertos advierten: no más jarabe en cucharadas

Según un estudio, el riesgo de equivocarse con la dosis del medicamento se reduce en un 50% al usar medidas más precisas como los mililitros.

La Universidad de Cornell (Nueva York) ha publicado un estudio en el que recomienda encarecidamente dejar de dar el jarabe a cucharadas por la imprecisión de las dosis. La investigación Stop spoon dosing (Parar la dosis en cucharas, en su traducción al español) demuestra que el riesgo de equivocarse en las cantidades se reduce un 50% con solo cambiar las "cucharitas" por unidades más precisas como los tapones dosificadores que acompañan a los medicamentos y donde se especifican los mililitros.

Imagen tomada de Internet
Cuando se usan pequeñas cucharas o cucharas de café (4 gramos) se tiende a servir de media un 8,4% menos de la cantidad recetada en los medicamentos, mientras que si se utilizan cucharas soperas se sirve de media un 11,6% más de la dosis adecuada, según esta investigación. "Cuando medimos la medicina para nosotros o para nuestros hijos usamos normalmente cucharas comunes de cocina sin pensar que no son instrumentos de medida adecuados", explica el principal autor del estudio, el profesor Koert van Ittersum de la Universidad de Groningen (Países Bajos).

"En principio, tendemos a poner las dosis en cucharas pequeñas porque creemos que visualmente vamos a saber cuál es la dosis adecuada. En cambio, con los mililitros es más difícil estimar cual es la cantidad", razona el investigador. Van Ittersum añade que, sin embargo, cuando la información sobre la dosis a tomar viene dada en mililitros estamos más dispuestos a utilizar el dosificador que viene con el medicamento. Este simple gesto reduce en un 50% el riesgo de equivocarse con la dosis.

Consecuencias de una dosis errónea
Las consecuencias de estos errores en las mediciones no son las mismas para todos los medicamentos, explica Joan Ramón Laporte, catedrático de Farmacología de Universidad Autónoma de Barcelona. Así, mientras hay algunos medicamentos que tiene un margen terapéutico muy estrecho, como la medicación contra el cáncer o los anticoagulantes, los hay con un margen más amplio, como sería la penicilina. Este margen terapéutico es la distancia entre la dosis que produce los efectos buscados por el medicamento y la dosis que provoca toxicidad. "Normalmente, equivocarse un 10% o un 20% en la dosis pasa desapercibido para el organismo, pero no siempre es así", advierte Laporte.
El Primperan, marca de la metoclopramida, es uno de los medicamentos de uso común con un margen terapéutico estrecho, lo que provoca que pequeños errores en la dosis den paso a efectos indeseados por toxicidad. Así, una dosis excesiva de Primperan puede provocar una distonía aguda, caracterizada por la rigidez de las articulaciones, la contracción de regiones musculares, la torticolis y la mirada perdida, explica Laporte. Este compuesto, al igual que el cleboril (cleboprida), se utiliza para tratar las náuseas y los vómitos.
El jarabe para la tos es otro de los medicamentos que comporta más riesgos si uno se equivoca en la dosis, porque contiene codeína, según advierte Laporte. "Tiene un margen terapéutico estrecho y un uso superior al recetado puede causar efectos graves como opresión respiratoria", señala el catedrático.

La Agencia Española del Medicamento ha elaborado una guía en la que recomienda no tirar la cuchara o el dosificador que viene con los jarabes, porque es el instrumento de medida adecuado para ese medicamento. "En el prospecto puede poner dos cucharas pero no es lo mismo tomarla con una cucharita de café que con una sopera que puede ser cinco veces mayor", argumenta Laporte, que advierte que ya han conocido casos de niños intoxicados por una mala medición en las dosis.

Fuente: elpais.com